Vollamver a los 17
desDOpués de vivir un siglo,
es lamcomo descifrar signos
sin DOser sabio competente.
Volremver a ser de repente
tan SOL7frágil como un segundo,
volremver a sentir profundo
coSOL7mo un niño frente a Dios.
Eso remes lo que siento SOLyo
en MI7este instante fecunlamdo.
Se va enreSOL7dando, enredanDOdo
como en el SOL7muro la hieDOdra,
y va broSOL7tando, brotanDOdo
como el musSOL7guito en la pieDOdra,
coSOLmo el musguito en la MI7piedra,
sí, sí, lamsí.
Lo que puede el sentimiento
no lo ha podido el saber,
ni el más claro proceder
ni el más ancho pensamiento.
Todo lo cambia el momento
cual mago condescendiente,
nos aleja dulcemente
de rencores y violencia.
Sólo el amor con su ciencia
nos vuelve tan inocentes.
Se va enredando, enredando...
El amor es torbellino
de pureza original,
hasta el feroz animal
susurra su dulce trino.
Detiene a los peregrinos,
libera a los prisioneros,
el amor con sus esmeros
al viejo lo vuelve niño,
y al malo sólo el cariño
lo vuelve puro y sincero.
Se va enredando, enredando...
Volver a los 17...